“¿Puede un estado que militariza la seguridad garantizar la vida de sus ciudadanos si no existe un sistema efectivo y transparente de rendición de cuentas?”: Maite Azuela reflexiona sobre el asesinato de Fernando Alan Arce a manos de militares en Sinaloa.
“La narrativa oficial suele enmarcar estos hechos como daños colaterales o errores de confusión en el cumplimiento del deber, pero cuando el ejército dispara y mata a un abogado o a un ciudadano que estaba regresando de hacer ejercicio, la confusión deja de ser una excusa técnica y se convierte en metáfora de una política de seguridad sin contrapesos, sin controles civiles estrictos, sin mecanismos reales de rendición de cuentas”.