España anunció la regularización de más de medio millón de personas indocumentadas, decisión que contrasta con la de naciones europeas.
Núria González analiza esta medida en su comentario para Pulso Noticias: “Todo el mundo está de acuerdo que no puede haber gente que no tenga una situación administrativa regular, porque eso es abocarlos a la marginalidad y a la delincuencia […], pero este giro sin explicaciones y […] sin pasar por el Congreso, ha generado una especie de rechazo […], asociaciones temen que se levanten olas de racismo que vayan contra toda la población migrante”.