Durante años, habitantes de Tlaxcala, principalmente mujeres de la parroquia de Tepetitla, reunidas en la Coordinadora por un Atoyac con Vida, denunciaron cómo la contaminación del río estaba enfermando a las comunidades cercanas a su cauce. Rechazadas por sus vecinos y desdeñadas por las autoridades, al final lograron, poner fin a este desastre ambiental.