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776. La montaña mágica (Entre Mann y Cézanne) (Libros Canónicos 54)

“¿Qué es la vida?”, se preguntó el rockero concienciado. Y para responderse lo pensó y pensó antes de llegar a un atisbo de contestación. Para ello, se volvió hacia la naturaleza, lo inteligiblemente elemental. “Ok, ya estoy en la naturaleza, en el origen, y ¿ahora? ¿Qué parte de ella me puede clarificar la cuestión?”.

Cézanne y su montaña mágica. En ella el pintor encontró su asidero. De ella emanaba lo necesario: el silencio. El francés consideraba que la tarea del artista plástico era hacer silencio para entender la vida.