En momentos semejantes, tras un fallecimiento, es mejor poner de manifiesto que, pese a su reputación de “gran ecualizadora”, según la cual todos somos iguales ante ella, la muerte es susceptible de muchísimas y muy diferentes interpretaciones: para algunos es la oportunidad de no olvidar la mortalidad; de evaluar el concepto de inmortalidad; de invocar la rueda del tiempo y de las reencarnaciones que ese músico o su estilo tendrán en el futuro.