Existe un rezago científico que ha priorizado el estudio del cuerpo masculino como norma universal. Esto ha generado desconocimiento, ha propiciado la creación de mitos y ha legitimado violencias en contra de las mujeres. Cirenia Celestino, directora de Cimac, habla sobre una autonomía corporal para la igualdad:
“El cuerpo y la sexualidad de las mujeres ha permanecido entre la incomprensión, los estereotipos, la ignorancia y los tabúes. Aunque hoy se anuncien avances científicos que podrían parecer revolucionarios, la realidad es que seguimos lejos de garantizar un entendimiento pleno de los derechos sexuales y reproductivos […]. La autonomía corporal de las mujeres no es un lujo ni una concesión, es un derecho humano fundamental”.